Por trece sin razones
Ya la primera temporada de esta serie no me había acabado de convencer. Niños mimados que solo toman malas decisiones, padres ausentes y un colegio más corrupto que el Gobierno de España. Pero esta segunda temporada es claramente el ejemplo de lo que realmente importa no es el mensaje de la serie sino hacer caja.
Y es que el comportamiento de los personajes no tiene ni pies de cabeza:
- Clay ve un fantasma y nada, habla con él con total normalidad.
- El entrenador del colegio es un adulto por Dios ¿tan importante es ganar el campeonato de fútbol de un pueblucho?
- El dueño del instituto ¿no ve lo que pasa ahí? ¿no controla sus instalaciones? se pelean unos 25 alumnos en el pasillo ¿y no hay represalias? si estos niños van por los pasillos llenos de moratones.
- El padre de Clay encuentra a Justin en el cuarto y no castiga a su hijo? lo adoptan?
- Justin te estás desintoxicando ¿y vas dos días al instituto? ¿este chaval no estaba ya expulsado? ¿para que va al instituto? ¿no sería mejor que buscara casa?
- Clay esconde a un heroinómano en casa y sus padres no se dan cuenta a pesar de que vomita y sus amigos entran como Pedro por su casa. ¡Hombre vamos!
- Si Brais es exculpado, es que legalmente no se cometió delito. ¿Porqué sigue entonces Justin encerrado? si no hubo violación no fue cómplice de nada.
- ¿Cuántas violaciones más debe haber para que se tomen medidas? hombre que las cintas fueron públicas y hay testigos que tampoco es tan complicado.
- ¿A que viene la historia de Zack y Hanna? no aporta nada a la historia.
Y así incoherencia tras incoherencia. Para mi no es una serie que represente la situación de los institutos y el bulling.
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